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Blog de Omar Cereso

Elecciones

 Fortalezas y debilidades del régimen electoral de la UNSJ

 

Fue una de las primeras universidades del país en permitir el voto directo para la renovación de sus autoridades, en el año 2001. Sin embargo, su régimen electoral todavía presenta desequilibrios que afectan la representación de sus estamentos y, en algunos casos, dificulta la gobernabilidad de la institución. A pocos días de una nueva elección general Revista La Universidad repasa algunos de los puntos cuestionados del sistema electoral de la UNSJ.

 

           El próximo 10 de junio la comunidad universitaria asistirá a las urnas para elegir a las autoridades que regirán los destinos de la UNSJ por los próximos cuatro años. Será la novena elección general consecutiva desde el cierre del Proceso de Normalización, en 1986, y la tercera después de la reforma estatutaria que posibilitó el voto directo, en 2001. Hasta la modificación del régimen electoral, la elección del rector y vicerrector era una atribución exclusiva de la Asamblea Universitaria, conformada por los consejeros superiores y consejeros directivos de las cinco facultades (todos elegidos por voto directo) y los cinco decanos, electos por los consejos directivos de sus respectivas facultades.

 

La UNSJ fue una de las primeras instituciones del sistema de universidades nacionales en abandonar el régimen de elección de autoridades por asamblea o voto indirecto y adoptar el sistema del voto directo. Este cambio contribuyó a dar un paso muy importante en la vida institucional de la universidad. La puesta en práctica del voto directo significó para los electores la posibilidad de participar y de decidir sin necesidad de intermediarios, mientras que para los elegidos representó la chance de contar con mayor respaldado de las bases en su gestión de gobierno. En definitiva, la modificación contribuyó a democratizar sustancialmente el proceso electoral de la institución.

 

La entropía de los cambios

 

El traspaso de un sistema electoral a otro siempre supone tener en cuenta, fundamentalmente, dos aspectos: que el cambio favorezca al equilibrio de representación entre todos los actores intervinientes, en el caso de la UNSJ de los cuatro estamentos que integran su gobierno (docentes, alumnos, graduados y personal de apoyo universitario), garantizando transparencia en el procedimiento y participación de las minorías, y que en el futuro, una vez puestas en funciones las autoridades electas, no se presenten situaciones que entorpezcan la gobernabilidad de la institución.

 

En la UNSJ, después de las dos elecciones generales regidas bajo la nueva normativa electoral (2002 y 2005), muy pocos son los que discuten la decisión del cambio de sistema y la conveniencia del voto directo. Sin embargo, sí suelen escucharse críticas con respecto a la forma en que quedó definido el procedimiento para la elección de los miembros del Consejo Superior (CS) y las consecuencias que ese procedimiento generó en su dinámica de gobierno. También se cuestiona la falta de representación en el CS de las minorías, para el caso de los PAU y egresados, y el peso electoral otorgado a los docentes preuniversitarios y al personal PAU del rectorado en la ponderación del sistema equivalente. 

Uno de los cuestionamientos más comunes es que en el estamento docentes, el de mayor número de representantes en el CS (15), la elección de los consejeros se realice por facultad únicamente y no por la universidad como distrito único. Desde la implementación del voto directo, esta disposición provocó que las listas ganadoras representen más a los intereses políticos – académicos del gobierno de su facultad que el de la universidad en su conjunto; esto explica, al menos en parte, porqué en los últimos 6 años la mayoría de los proyectos impulsados por el gobierno central de la universidad no prosperaron en el CS. Quizás el ejemplo más claro de la consecuencia que esto genera para la institución haya sido el proceso de gestación y posterior rechazo en el CS del proyecto de reglamentación de Carrera Académica, en abril de 2007, que proponía regularizar las condiciones de ingreso, permanencia y promoción de los docentes de toda la UNSJ.

 

Para evitar este tipo de problemas, hay quienes plantean al menos dos alternativas para el sistema electoral: un método mixto que combine la elección de representantes por facultad y por distrito único, como ocurre por ejemplo en la legislatura provincial, integrada por diputados departamentales y proporcionales, o un método de elección que considere a la universidad como distrito único, con listas formadas con representantes de todas las facultades, con sistema D´ Hont para garantizar la participación de las minorías y con la posibilidad de que el candidato a rector vaya incluido en la misma boleta con opción de corte, como sucede también en las elecciones provinciales y nacionales. Esta última alternativa ayudaría al rector electo a contar con mayor consenso en el CS para llevar adelante su proyecto de gobierno. 

Por otro lado, quizás con menos incidencia en el funcionamiento del CS, se cuestiona que en los estamentos graduados y Personal de Apoyo Universitario (PAU) las minorías no están representadas, como sí sucede en los estamentos docentes y alumnos. En el caso del PAU, que junto al estamento alumnos son los únicos que votan en distrito único, la representación es asumida solamente por la lista ganadora (4 consejeros titulares y 8 suplentes). Lo mismo sucede en egresados, con la particularidad que la representación del estamento (2 titulares con voz y voto y 3 con derecho a voz) se termina definiendo mediante un sorteo en el que participan sólo las listas que resultaron ganadoras en cada facultad.

            La UNSJ es la única universidad del país que permite en su estatuto que los profesores de nivel medio participen en los procesos electorales y que las escuelas cuenten con un representante en el CS. Aún así, desde los institutos preuniversitarios suele cuestionarse el valor asignado al voto de los profesores en la fórmula de ponderación (ver El valor de los votos). Por otra parte, el régimen electoral también establece un valor diferenciado en los votos del estamento PAU para la elección de rector y vice. Según la fórmula, los agentes que prestan servicios en el rectorado tienen un peso electoral inferior al voto emitido por los agentes PAU empadronados en las facultades.

 

Otros cuestionamientos       

                Otra observación que suele hacerse con frecuencia tiene que ver con las atribuciones del Consejo Superior, es decir con las responsabilidades que le competen como órgano de gobierno. En este caso, suele pensarse, no se trataría de una situación provocada por la normativa electoral sino por el ejercicio de una práctica irregular del cuerpo legitimada en el tiempo.

El Artículo 52 de la Ley de Educación Superior establece que los estatutos de las instituciones universitarias nacionales deben prever sus órganos de gobierno, tanto colegiados como unipersonales, su composición y las atribuciones que le corresponden. En el caso de los órganos colegiados, la ley dice que “tendrán básicamente funciones normativas generales, de definición de políticas y de control en sus respectivos ámbitos”, en tanto que los unipersonales “tendrán funciones ejecutivas”. Esta disposición, que no deja lugar a dudas, también está ratificada en forma explícita en el estatuto de la UNSJ (Artículos 28 y 29). Sin embargo, el CS, desde su creación, fue asignándose por medio de ordenanzas atribuciones que en rigor de la normativa citada no le son propias. Entre los posibles ejemplos que ponen en evidencia esta situación pueden citarse el otorgamiento anual de becas para alumnos por desempeño académico y la aprobación de los proyectos de extensión e investigación, acciones que por su naturaleza le corresponden a la autoridad del rector resolver. En los ejemplos citados la intervención del CS debería limitarse sólo a la aprobación anual de los montos a asignar por cada ejercicio, ya que los requisitos (para el caso de las becas) y las condiciones de presentación (para el caso de los proyectos) están establecidos por la normativa emanada con anterioridad desde el mismo CS, y rara vez presenta modificaciones de un año a otro.

 

Lo que valen los votos

           El estatuto de la UNSJ establece que el rector y vicerrector son elegidos en elección directa mediante el sistema de voto equivalente, que resulta de aplicar una compleja fórmula en la que se determina el “peso” del voto por estamento. La formula le confiere además el mismo peso electoral a las 5 facultades.

 

Peso electoral por estamento y unidad

ESTAMENTO

FACSO

FAUD

FCEFN

FFHA

FI

Rectorado

Escuelas

TOTAL

Docentes

10%

10%

10%

10%

10%

 

1% (A)

51%

Alumnos

5%

5%

5%

5%

5%

 

 

25%

Egresados

2,2%

2,2%

2,2%

2,2%

2,2%

 

 

11%

PAU

2,2%

2,2%

2,2%

2,2%

2,2%

2% (B)

 

13%

Ponderación del voto para la elección de rector y vicerrector

(A)    Incluye también a los profesores de educación física del Palomar 

(B)    Incluye también al personal PAU de las tres escuelas.

 

Sistema de elección por estamento y unidad

 

 

CARGO

P

FACSO

FAUD

FCEFN

FFHA

FI

R

CP

SISTEMA

UNIVERSIDAD

Rector

Vicerrector

4 años

1

1

Voto Equivalente

Cons. Sup.

Docente

4 años

3 Tit.

3 Sup.

3 Tit.

3 Sup.

3 Tit.

3 Sup.

3 Tit.

3 Sup.

3 Tit.

3 Sup.

 

 

D’ Hont

Cons. Sup.

Alumno

2 años

8 Titulares

8 Suplentes

 

 

D’ Hont

Distrito Único

Cons. Sup.

Egresado

2 años

1 Tit.

1 Sup.

1 Tit.

1 Sup.

1 Tit.

1 Sup.

1 Tit.

1 Sup.

1 Tit.

1 Sup.

 

 

Lista Completa

Sorteo de 2 Facultades

Cons. Sup.

PAU

4 años

4 Titulares

8 Suplentes

 

Lista Completa

Distrito Único

FACULTADES

Decano

Vicedecano

4 años

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

 

 

Voto Equivalente

Cons. Dir.

Docente

4 años

8 Tit.

8 Sup.

8 Tit.

8 Sup.

8 Tit.

8 Sup.

8 Tit.

8 Sup.

8 Tit.

8 Sup.

 

 

D’ Hont

Cons. Dir.

Alumno

2 años

4 Tit.

4 Sup.

4 Tit.

4 Sup.

4 Tit.

4 Sup.

4 Tit.

4 Sup.

4 Tit.

4 Sup.

 

 

D’ Hont

Cons. Dir.

Egresado

2 años

2 Tit.

2 Sup.

2 Tit.

2 Sup.

2 Tit.

2 Sup.

2 Tit.

2 Sup.

2 Tit.

2 Sup.

 

 

Lista Completa

Cons. Dir.

PAU

4 años

2 Tit.

4 Sup.

2 Tit.

4 Sup.

2 Tit.

4 Sup.

2 Tit.

4 Sup.

2 Tit.

4 Sup.

 

 

Lista Completa

  

FACSO: Facultad de Ciencias Sociales

P: Periodo

FAUD: Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño

R: Rectorado

FCEFN: Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

CP: Colegios Preuniversitarios

FFHA: Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes

CAES: Consejo Asesor de Enseñanza Secundaria

FI: Facultad de Ingeniería

PAU: Personal de Apoyo Universitario

Los candidatos opinan

Claudia Gómez:

“Hay que disminuir la cantidad de integrantes en el CS de todos los estamentos, y pensar en una elección con distrito único para los docentes. Tiene que haber sistema D` Hont para todos.

En cuanto a la gobernabilidad, la situación es compleja, porque no hay un proyecto político común. Uno para poder gobernar en un sistema como el actual tiene que tener capacidad de liderazgo y posibilidad de lograr consenso, si no es imposible”.

 

Bruno Giancola:

“La elección de rector y vice no está lo suficientemente vinculada a la elección de los consejeros docentes, por lo cual esos consejeros están mucho más vinculados a los decanos de sus respectivas facultades. Esta es una cuestión que tiene un lado positivo y uno negativo. El negativo puede ser que el rector tenga recortado su poder dentro del Consejo. Lo positivo es que esto obliga a que el rector tenga que ahondar más su capacidad de gestión y consenso con los decanos y las unidades académicas”.

 

Ricardo Pintos:

 

“Hay que modificar el estatuto y darle funciones más ejecutivas al rector y funciones netamente legislativas al Consejo Superior (CS). El CS debe ser presidido por el vicerrector, que debe ser corresponsable de la gestión de gobierno, y no solo la autoridad de los colegios secundarios, informante de becas o reemplazante del rector cuando se ausenta. Para evitar problemas de gobernabilidad habría que estudiar un sistema para el CS combinado, que proponga, por un lado, candidatos proporcionales que vayan pegados al candidato a rector y, por el otro, representantes directos por cada una de las unidades académicas”.

 

Benjamín Kuchen:

 

“El cambio a voto directo fue muy positivo, democratizó el proceso electoral y contribuyó a que el elector se sienta verdaderamente dueño de su voto, pero faltó un ajuste general del estatuto al nuevo sistema. Se impone una revisión minuciosa de todo el estatuto para resolver esos inconvenientes. En lo estrictamente electoral, creo que todos los estamentos deberían votar por distrito único con sistema D´ Hont”.

 

Curiosidades

*   En la Universidad Nacional del Comahue los estamentos estudiantes, graduados y PAU tienen igual cantidad de

    representantes en el Consejo Superior (5 miembros). 

*   En las universidades La Rioja y Mar Del Plata el estamento PAU no integra el Consejo Superior, en las de Quilmes,

    Nordeste y Tucumán sí, pero votan sólo en temas específicos del sector, y en las de Buenos Aires, Noroeste, Lomas de

    Zamora y La Plata participan con derecho a voz pero sin voto.

*  Las universidades de Lomas de Zamora, Misiones, Del Sur y Noroeste no tienen en sus respectivos consejos superiores

   representantes del estamento graduados.

Las primeras universidades del país en permitir el voto directo fueron Rio IV, San Luis y San Juan. 

Entrevista a Federico Schuster - Decano de la Facultad de Sociales UBA

 

“La UBA es más conservadora

de lo que muchos suponen”

 

El mes próximo la Universidad de Buenos Aires (UBA) discutirá la reforma de algunos de los puntos centrales de su estatuto, entre ellos el sistema de gobierno. El reconocido investigador y Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Federico Schuster, uno de los más fervientes impulsores del voto directo para la UBA, es autor de uno de los proyectos que estará en consideración de la Asamblea Universitaria.

En diálogo exclusivo con Revista La Universidad, comentó los detalles de su propuesta, puso en duda que la Asamblea modifique el actual régimen de elección de autoridades por sistema de voto indirecto y contó cómo es el sistema electoral que implementó en su facultad.

 

¿La Facultad de Sociales tiene un régimen de elección distinto al que señala el estatuto de la universidad?

 

No precisamente, los consejeros directivos y el decano se eligen de acuerdo a lo que dice el estatuto de la UBA. Nosotros no podemos violentar esa normativa, aunque no estemos de acuerdo con ella. Lo que si tenemos son instancias internas para la elección de los directores de las carreras, que nosotros denominamos Consejos Consultivos. Esa elección no se rige por la normativa general de la universidad, sino por una reglamentación interna de la facultad, y en esas instancias si hay elección directa.

 

¿Es la única Facultad de la UBA que implementa este sistema?

Tengo entendido que la Facultad de Ciencia Exactas tiene un mecanismo similar, de todos modos como el Consejo Superior nos hizo una observación en su momento sobre este sistema, nosotros instrumentamos un mecanismo mediante el cual el resultado de la elección se la considera consulta, es decir que no es vinculante. Entonces el decano toma como referencia el resultado de la consulta y la eleva al Consejo Directivo para su aprobación. Nosotros siempre hemos respetado en todos los casos el resultado de la elección. 

 

¿Y antes cómo era?

Antes se elegían los representantes de las Juntas Consultivas Departamentales de los tres claustros (profesores, estudiantes y graduados), y éstos, a su vez, elevaban al decano una terna, el decano elegía un nombre y lo presentaba al Consejo Directivo para su elección.

 

¿Cuáles son las modificaciones que esperan introducir en el sistema electoral en la Asamblea del 13 de junio?

Nosotros ya presentamos una propuesta de voto directo que establece una ponderación relativa por claustro, y en el caso del rector también por facultad. Es una ponderación bastante simple con un voto relativo equivalente del 30% para profesores, 30% para graduados, 30% para alumnos y 10% para los no docentes. Pero lo más probable es que este proyecto no salga porque la mayoría de la universidad está en desacuerdo con el voto directo

 

¿Por qué esos valores en la ponderación, acaso la ley de ES no establece un mínimo del 50% en la representación para los docentes?

Lo que pasa es que la UBA tiene una presentación judicial y no está cumpliendo la Ley de Educación Superior.

 

Digamos que eso les da margen para este tipo de propuestas…

Si, en realidad lo que pasó es que la justicia nunca se expidió, primero hizo lugar al amparo de la UBA pero después nunca se expidió sobre la cuestión de fondo. El ministerio de Educación venía intimando a la universidad a cumplir la ley, pero cuando asumió el ministro (Daniel) Filmus, acordó que todo quedara igual hasta tanto no se expidiera la justicia, entonces todo quedó ahí, en una especie de limbo. Tampoco es que la UBA no esté cumpliendo con toda la ley, no cumple con una cantidad de artículo que son sobre los que impuso recurso.

 

Volviendo al debate, ¿por qué cree que a la UBA le cuesta tanto realizar cambios en favor de democratizar su régimen electoral?

 

La realidad es que esta universidad es mucho más conservadora de lo que algunos suponen desde afuera. Nosotros reconocemos que para una universidad tan grande como la UBA, con una repercusión mediática tan importante, una elección directa puede convertirse en una elección a través de los medios de comunicación, y eso puede tener una influencia no universitaria en el resultado. Este es el argumento que nosotros consideramos más legítimo de todos los que se oponen al voto directo. Por otro lado, hay quienes consideran que el voto directo le da mucha fuerza ejecutiva al decano o al rector pero le quita peso a la representación de los claustros. Nosotros defendemos el voto directo porque nos parece que garantiza transparencia con respecto a la voluntad de los votantes y evita las sospechas que en la argentina de hoy siempre existen sobre los cuerpos colegiados, es decir, que evita las dudas con respecto de cómo se discuten o se alcanzan las mayorías.

Sabemos que este sistema, como todos, tiene ventajas y desventajas, pero en las actuales circunstancias nos parece que es preferible apostar a la transparencia y el respeto por la voluntad de los votantes.

 

¿En el proyecto que ustedes impulsan, la elección de los miembros del Consejo Superior se hace por facultades o por distrito único?

 

Nosotros defendemos con mucha fuerza la elección por distrito único, como es ahora.  Muchas veces la UBA, en la práctica, se parece más a una federación de facultades que a una universidad, imagínese que pasaría si no tuviéramos elección por distrito único, sería la disolución total

La elección por distrito único obliga a los miembros de los claustros de las distintas facultades a conocerse, a discutir, a tratar de armar proyectos comunes; y muchas veces ese termina siendo el único espacio donde hay un verdadero debate universitario en común.

 

Entonces usted cree que la Asamblea no hará cambios en el régimen electoral

Yo estimo que no, nosotros insistiremos con nuestro proyecto porque queremos dejar clara nuestra posición, pero la mayoría tiene muchas dudas con respecto al voto directo.

La opinión que tenemos es que si la Asamblea funciona bien, se van a avanzar en una cantidad de temas muy importantes, como son las bases y principios de la universidad, la conformación de los claustros docentes, los principios de la investigación y la extensión y la cuestión presupuestaria. Pero tengo la fuerte impresión que el tema del gobierno quedará para una siguiente reunión, además, porque es en la única comisión de la Asamblea donde hay muchísimas propuestas; me parece que será muy difícil formar mayoría para una de ellas, al menos en una primera reunión.

 

¿La asamblea fue convocada para una revisión general del estatuto o sólo para algunos puntos?

La Asamblea considerará los proyectos que presentaron las comisiones de trabajo de la misma Asamblea, que funcionaron con total libertad para analizar todo el estatuto.

 

Sectores y posiciones en la UBA

 

Todos los sectores políticos que componen los estamentos de la UBA son partidarios de modificar el régimen electoral, pero no todos están de acuerdo con el sistema del voto directo. La posiciones se agrupan en tres grandes sectores:

  • Los grupos estudiantiles de izquierda que protagonizaron los hechos que obstaculizaron la elección del rector durante 2007, que reclaman un sistema de voto directo sin ponderación, es decir: una persona un voto.
  • Los sectores de centro izquierda, especialmente del estamento docente, que impulsan la elección directa con voto ponderado, e inclusión de representantes del estamento PAU en los consejos directivos y en el Consejo Superior.
  • Otros sectores, aún mayoritarios dentro de la UBA, que plantean la continuidad del sistema de elección por Asamblea o voto indirecto, aunque incorporado en el gobierno a los representantes del personal PAU.

 

Dime qué consumes y te diré quien eres

         

            Nadie puede dudar que la informática, el avance en las comunicaciones y el desarrollo tecnológico aplicado a tareas de la vida cotidiana terminaron por configurar una nueva sociedad. La consecuencia de esto se refleja en la liberación de las diferencias y en una enorme fragmentación cultural, que ni siquiera el ambiguo fenómeno de la globalización puede eclipsar. Las prácticas sociales han ganado en complejidad y ya nada es tan sencillo de definir, mucho menos de manera determinante. En este contexto el mundo de la comunicación, soporte y motor de los cambios sociales, construye un nuevo paradigma cuya comprensión requiere necesariamente un abordaje de carácter interdisciplinar.

           

El análisis de las prácticas culturales generadas por la pos modernidad y el neo-liberalismo nos permiten sostener que en los procesos de comunicación intervienen lógicas políticas y económicas; y que es en esa interacción donde se termina por entretejer y contener las condiciones del consumo de bienes materiales y simbólicos. También es en esa interacción donde se construyen y consolidan las identidades individuales y colectivas.

 

En la sociedad actual el consumo está más determinado por las grandes estructuras de poder, ayudadas por la publicidad, que por el gusto o las necesidades individuales. Como señala Andrea Semprini ya no se consume sólo productos sino también discursos, marcas. Esos productos importan más por lo que significan que por lo que sirven.

 

Está claro que en la sociedad contemporánea el consumo se ha transformado en un medio que posibilita la diferenciación y por consecuencia el reconocimiento. Jean Baudrillard lo señala claramente cuando afirma: “hoy los sujetos luchan más por los medios de distinción que de producción”. Así, por ejemplo, el uso de determinadas marcas de ropa o autos  distinguen a sus usuarios, pero sólo en la medida que quienes no pueden acceder a esos productos conocen su significado sociocultural.

 

Un ejemplo de fácil reconocimiento podría ser el fenómeno que se produjo al popularizarse el uso de los teléfonos celulares, fundamentalmente en los sectores de bajos ingresos, más que por una necesidad de estar comunicados había quienes sólo llevaban el aparato para significar algo que, en la mayoría de los casos, no eran. A la luz del paradigma social vigente esta conducta podría pensarse como irracional; sin embargo, una lectura más profunda quizás nos permitiría establecer que a través de esos teléfonos se fortalecían significados socialmente pretendidos (poder adquisitivo, estatus laboral, etc.) o que simplemente eran una muestra de disconformidad de sus portadores por el lugar ocupado en el orden social imperante.

 

Como asegura García Canglini: comprar objetos, colgárselos, distribuirlos por la casa, asignarles un orden, atribuirles funciones en la relación con los demás, etc. son recursos para pensarnos a nosotros mismos y a nosotros en relación con la sociedad. Es aquí donde radica la idea fuerza de la teoría que sostiene que el consumir, además de ser útil para expandir el mercado, reproducir las fuerzas de trabajo, distinguirnos de los demás y comunicarnos, sirve para pensar.

 

El mismo fenómeno ocurre con los espacios colectivos; ya no pensamos en la identidad de los países por su composición geográfica, etnográfica, cultural, etc. sino, fundamentalmente, por su poder de consumo y desarrollo económico. Así por ejemplo, si decimos China, es probable que se piense en un atractivo mercado conformado por más de mil millones de consumidores que en un asombroso y enigmático país cargado de costumbres ancestrales, mitologías y acontecimientos políticos y sociales de relevancia mundial.

 

En términos aun mayores puede pensarse en la formación de regiones o comunidades de países (Comunidad Europea – MERCOSUR – ALCA), quienes eliminan sus barreras arancelarias movilizados exclusivamente por el interés de ampliar sus posibilidades comerciales y generar nuevos y mejores patrones de consumos.

  

El rol de los medios 

En la sociedad actual el resultante de la producción mediática son productos. Esos productos están dirigidos a audiencias; y estas audiencias ya no sólo se organizan por las particularidades propias de los contenidos de los mensajes, sino por las prácticas sociales cotidianas, esencialmente el consumo. Y quizás en esto radique la explicación del porqué los medios son más proclives a propagar discursos frívolos que asumir actitudes de mayor compromiso en la formación de valores y principios de ciudadanía.

 

Si pudiéramos estudiar en profundidad las prácticas cotidianas de consumo de los sanjuaninos y analizar los valores semánticos que las determinan, seguramente encontraríamos respuestas para explicar, en términos cualitativos, y entre muchas otras cuestiones, fenómenos culturales tales como la aceptación de determinados discursos políticos en desmedro de otros y la evidente resistencia social a los cambios.

 

En esta situación, los medios hacen las veces de vínculos organizadores entre lo que Roberto Grandi llama el texto y el contexto, entre lo particular y lo general, entre lo específico y lo amplio y diverso, dejando insinuar en sus formas y contenidos las lógicas políticas y económicas que gobiernan el tejido social de la provincia.

 

En otras palabras: los medios de comunicación son fieles reflejos de las lógicas culturales imperantes, y desde esa impronta, diariamente contribuyen con su producción a la construcción individual y colectiva de nuestras identidades.

 

Bibliografía:

ü  Martín Barbero. Uso de los Medios y Consumo Cultural. Revista Diálogos.

ü  Néstor García Canglini. El Consumo Sirve para Pensar. Revista Diálogos.

ü  Andrea Semprini. Dilución del Consumo en la Vida. El Marketing de la Marca.

ü  Elizabeth Lozano. La Investigación de Audiencias en la Era Pos moderna. Revista Diálogos.

ü  El Texto y el Contexto. Roberto Grandi.

ü  Apuntes de Cátedra.